Sobre cómo encontramos vida en el planetoide Plutón


La tercera embajada fue inaugurada a finales del año 2350 en el planeta Plutón al cual se arribó casi al mismo tiempo que Ganimedes. Algunos meses antes nuestros científicos habían detectado ciertas perturbaciones en el espectro electromagnético   del planeta, sobre todo en su superficie, esto  ocurrió cuando enviamos sondas de exploración previas a nuestra visita. Pero no fue hasta que  estuvieron ahí cuando descubrieron que dichas perturbaciones eran provocadas por el movimiento de extrañas presencias que deambulaban por todo el planeta. Pese a las bajísimas temperaturas los nuevos renacentistas decidieron acampar en Plutón hasta descubrir dicho misterio. La solución fue muy sencilla, gracias a la intervención de otras unidades EVA similares a mí, que iban acompañando a la misión, pudieron peinar toda la superficie del planeta en busca de las perturbaciones y una vez que las encontraban  analizaban en algunos microsegundos todo el espectro electromagnético alrededor de ellas. Sería grande la sorpresa de las EVAs y de los nuevos renacentistas cuando por primera vez ‘observaron’ a los seres que provocaban dichas perturbaciones  alrededor de ‘su cuerpo’.
Se trataba de pequeñas criaturas de escasos 70 centímetros de altura, largos brazos, enorme cabeza y piernas  pequeñas pero fuertes. Estos seres eran bípedos y de características humanoides pero su estructura corporal (si me permiten llamarlo así) estaba formada solamente por energía, es decir que no se trataba de seres materiales.
Esta energía ya había sido descubierta en nuestro planeta en los tiempos de la 4ta guerra mundial y se le bautizó por ‘energía trínica’, pero su uso y aprovechamiento fueron desaprovechados cuando los científicos de las Fuerzas Rebeldes descubrieron la ‘súper aceleración’ y el ‘éter artificial’, de los cuales les hablaré más tarde. Una de las EVAs identificó dicha energía ya que en su base de datos estaban guardados archivos de la 4ta guerra y fue precisamente ella la que pocas semanas después inventó las ‘gafas de visión trínica’, aditamentos mediante los cuales cualquier ser humano (al colocárselas frente a los ojos) podía ver a los habitantes de Plutón!
Durante muchas semanas la única luz que brillaba sobre la superficie del planetoide al que ustedes llaman Plutón provenía de las instalaciones de la tercera embajada, pero tiempo después  la gran cantidad de infraestructura instalada ahí se convirtió en pieza medular para los viajes interestelares ya que Plutón (o Xusetia como es llamada por sus habitantes) se convirtió en el primero de varios ‘puertos cósmicos’ desde los cuales nuestras naves podían abrir portales inter dimencionales para saltar a varias partes del universo.  Todo lo construido en Xusetia no afectó a sus habitantes nativos ya que ellos suelen vivir bajo la superficie del planetoide y sólo salen al exterior cuando baja la intensidad de la energía trínica que les alimenta y de la cual están hechos. Mientras los ingenieros, arquitectos y astronautas trabajaban en la superficie, nuestros más talentosos intelectuales, biólogos, filósofos, arqueólogos y humanistas se dedicaron a estudiar la cultura de los Xusetians (como se llaman los habitantes de Plutón a ellos mismos).  Fue así como aprendimos que la vida inteligente en el universo era más diversa y pletórica de lo que imaginábamos.   Gracias a ese contacto amistoso los Xusetians permitieron que su mundo fuera utilizado como puerto cósmico por nosotros los Urantianos (o Urantians como a ellos nos gusta llamarnos).  
De esta admirable raza surgió un extraordinario ser que también participó en la Guerra de los últimos 6 días, su nombre era Xumeyro.
 

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